Museo del Bicentenario (ex Aduana Taylor)
Como primer punto de análisis y de inserción lógica en este primer recorrido se destaca, como es visible en la primer foto, una característica temporal en la que el pasado convive de algún modo con el presente, dando señales de su existencia y permanencia, por más no sea en forma indicial. Estas capas temporales conviven en un mismo espacio y contexto: el ahora Museo del Bicentenario (ex Aduana Taylor) como espacio museístico se vale de la conservación de algunos de sus viejos elementos como sus antiguos muros, arcos y pisos. Esta preservación y conservación del espacio privado ahora hecho público, nos adentra en un espacio en el que conviven muchas temporalidades, o muchas preservaciones, selecciones de determinados espacios y momentos, todo de una forma sincrónica. Muchas capas, layers de distintas temporalidades que sin embargo son explorables y distinguibles: Desde una antigua ventana, en la que conviven los viejos muros de ladrillo de la aduana, tras los viejos barrotes podemos ver la Casa Rosada, en la cual tantos hechos históricos han acontecido a esta Nación, mucho de ese tiempo conviviendo a la par en una misma temporalidad, pero con distintos cambios. Es una postal atemporal, en la cual conviven cientos de años en una misma vista. Una captura maquínica con la cámara fotográfica permite dar cuenta de esta situación, hacer visible este embalsamamiento del tiempo en una pieza de placa sensible, analógica o digital, mostrar una convivencia de realidades paralelas con una imagen mecánica que hace manifiesta una realidad, “una imagen natural de un mundo que no conocíamos o no podíamos ver”.
Preservación y conservación, pero también actualización y adaptación, donde el viejo espacio permanece embalsamado, salvado de las inclemencias del tiempo, gracias a la acción museística y la tecnología. Desde este simple ejemplo, esta postal, esta mirada por la ventana en la que décadas se cruzan y parecen convivir, con un embalsamamiento de ciertas apariencias, pero al mismo tiempo, cambios y actualizaciones. En el espacio interior y exterior, pero concretamente en el espacio interior vemos como el metal, moderno y actual intenta convivir con los viejos muros de ladrillo tal como si hubieran sido concebidos, proyectados a la par. En esta intersección temporal y tecnológica, donde distintos medias se cruzan para mostrar realidades conservadas, ya sea en audios, videos o en la mismísima obra pictórica. Techos y escaleras metálicas, luces dicroicas, pisos de vidrio, son como un cascarón de modernidad que pretende a la vez conservar y enmascarar la antigua identidad del lugar. Hasta podemos caminar por sobre los antiguos pisos con rieles de la aduana, pero por sobre paneles de vidrio en el suelo. Dispositivos de proyección digital conviven con obras pictóricas tradicionales y hasta con el mural de Siqueiros, una pieza de arte desprendida de su locación original para ser implantada en este nuevo espacio, pero manteniendo toda su carga semántica, como una presencia abstraída de su alrededor, como por una burbuja, allí dentro su preservación hace necesario todo corte con el afuera.
Aún así, esta hibridez de medios maquínicos, de dispositivos de presentación y representación conviven en un mismo espacio cruzado, atravesado por muchas temporalidades. Una coexistencia temporal de todos los layers parece ser posible y convivir en una misma simultaneidad, ya sea en esta postal mirando por la ventana el adentro y el afuera, como en la reproducción digital temporal de las capas edilicias de la ex Aduana y los alrededores con Plaza de Mayo: un mismo espacio, distintas temporalidades en un corte sincrónico, conviviendo muchas capas temporales en un mismo espacio. La tecnología logra embalsamar el tiempo, el espacio, diseccionarlo y mostrar cientos de años en un minuto con potestad, embalsamando el tiempo “momificando el cambio” y alterando su duración según el antojo tecnológico.
Como otro ejemplo de distintas capas temporales conviviendo en un mismo plano también podemos ver en la segunda imagen, como una misma escena convive en la obra pictórica así como en el lugar y momento presente concreto dentro del museo: La guardia de los granaderos tanto en el cuadro como en el interior del museo se refleja y se autoconvoca. Hasta los muros con arcos hayan un paralelismo gráfico con esta situación y ambiente. Maquínicamente podemos capturar esta imagen y mostrarla en una fotografía instantánea, con igual pretensión del artista que retrató la escena con sus óleos, de manera objetual concibiendo este cuadro, con intensiones de reproducir una realidad que acontecía en su época con elementos pictóricos tradicionales y valiéndose del realismo pictórico y la perspectiva.
De manera distinta, indicial, podemos ver en la tercera imagen una escena que se repite mucho dentro del museo, en parte gracias a los reflejos de las vitrinas que conservan los objetos: en una misma imagen producida maquínicamente podemos ver un traje perteneciente al difunto ex Presidente Néstor Kirchner, como índice de su persona (este objeto connota su presencia al haber pertenecido a él y se lo asocia de manera indicial), simultáneamente sobre el reflejo de la vitrina un ojo observador puede notar el reflejo de una fotografía de su persona (vistiendo el mismo traje) coincidiendo espacialmente y gráficamente gracias a la captura maquínica del objetivo fotográfico. No es un simple traje, indica pertenencia a Kirchner, y su presencia se hace manifiesta en una misma imagen. Además, ésta preservación de elementos personales propia de los museos, conservación mortuoria que mantiene al difunto lejos del sepulcro y vivo en la memoria por medio de índices, sustitutos que salvan a al sujeto del olvido, de “una segunda muerte espiritual”, por medio de la captura de imágenes producidas maquínicamente así como de preservar efectos personales.
La fotografía (así como el cine) es un lenguaje, producido a través de un medio maquínico. La fotografía “embalsama el tiempo; se limita a sustraerlo a su propia corrupción”. En esta ”transfusión de realidad” del modelo a su reproducción, es solo icónica, gráfica, de las apariencias, este recorte mecánico de la realidad, por más que no involucre directamente al hombre (no de la misma forma de un artista que pinta un cuadro, por ejemplo) no es ajena a la visión y percepción de la persona que está encuadrando estas “porciones de realidad” detrás del objetivo.
Imagen 1
Imagen 2
Imagen 3
Imagen 3 (detalle)



Cristian
ResponderEliminarV+
Por un lado, tu ensayo se vuelve repetitivo. Los 3 primeros párrafos hablan de las temporalidades, una idea válida, pero que es reiterada. Deberías sintetizar.
Por otro lado, lo más rico aparece en las imágenes que fotografiaste. Sobre todo la 2º y 3º imagen, donde se empieza a ver tu mirada particular.
En los próximos ensayos, deberías enfocarte en no apelar al mismo discurso con la imagen y el texto. Es muy interesante cuando aplicás a Bazin en la 3º fotografía, que resultaría como punto central y como síntesis de todo tu discurso, inclusive puede ser la más reveladora. Nos interesa este cruce entre el discurso museístico, los textos y la propia creación maquínica.
Mariel-