MALBA, Barrio Parque / Bye Bye American Pie.
El MALBA, un espacio de arte se erige en medio de una zona
aristocrática tal como es Barrio Parque. No es una zona “popular”, incluso no
es de muy fácil acceso, son pocos los colectivos que pasan por la zona. ¿Pero qué
importancia puede tener esto si el común denominador de los habitantes del
barrio o el “target” de este espacio de arte es de altos recursos económicos y
de seguro cuenta con movilidad propia? Cabe preguntarnos acerca de las diferencias
notorias con la Fundación Proa, objeto del recorrido anterior: En primer lugar,
el MALBA ha sido concebido como museo desde cero, siendo pensado y planificado
como espacio de arte como función principal. En segundo lugar, el ámbito en el
que se ubica emplazado es más “acorde” a sus pretensiones de erigirse como
centro expositivo de obras del “arte elevado”, no solo de Buenos Aires, sino
también a escala latinoamericana. Grandes ventanales cubren su superficie, que
más que permitirnos ver su interior, nos devuelve el mismo reflejo del barrio,
se torna algo inaccesible.
Zona de elite, espacio cultural de arte elevado. Es preciso
preguntarnos qué rol puede cumplir cómo máquina de guerra (en términos de Deleuze) una exposición presentada en una
organización privada que apunta a las más altas esferas sociales. Exposición
como máquina de guerra entendida aquí como dispositivo capaz de cuestionar y
contradecir los aparatos del Estado. Si bien, el MALBA, es un ente privado que
no responde al Estado, si lo hace a los mecanismos económicos y culturales
determinados por el Poder: el mercado es el que define lo que es arte y no lo
es desde el Poder, y desde su exhibición al público que lo ratifica como arte.
Esta contraposición entre aparatos del Poder establecido y máquinas de guerra
establece un paralelismo como el que se refería Adorno entre las industrias
culturales y el “gran arte”. Aún así el MALBA, espacio de arte que establece
una relación con el público específicamente diseñada, esto queda claramente
evidenciado: que el poder económico es el que determina todo; por ejemplo, lo
primero que nos encontramos al cruzar la puerta es el “gift shop / librería”,
donde además de libros se puede comprar reproducciones gráficas de las obras
expuestas.
“Resulta muy difícil hacer exposiciones que tengan capacidad
crítica”, dice Georges Didi-Huberman. Sin embargo “Bye Bye American Pie”, tiene
un alto voltaje crítico hacia la cultura norteamericana en su sentido más
violento, autodestructivo y belicoso, por más que la muestra este auspiciada
por muchas grandes marcas del “imperio”, contradictorio, pero así funciona la
actividad crítica en el negocio del arte: se puede criticar al poder, burlarse
de él, ridiculizarlo, pero se necesita su visto bueno y su mecenazgo económico
para poder hacerlo visible en las altas esferas del Poder cultural, en los
medios o espacios que colaboran en la formación y deformación de opinión.
Benjamín dice que “es necesario que el autor, para que sea
verdaderamente autor de su trabajo, debe poder modificar en su provecho las
condiciones de la producción”. Esto lo vemos claramente en la obra de Barbara
Kruger (Imagen 1), que se vale del montaje adaptando el estilo propagandístico político
y comercial clásico de la ideología consumista estadounidense. Generando
fuertes tensiones con recursos mínimos: fotografías apropiadas de collages, con
colores saturados y frases mordaces (en tipografías sans serif, emulando
publicidades) que cuestionan el poder, el género, la sexualidad y el dinero. La
modificación de las condiciones de producción en su provecho se ve evidenciada
en la forma en la que la artista se apropia del lenguaje de publicidad de vía
pública para establecer una crítica sociopolítica al poder establecido e
introducirlo dentro de un espacio de arte. Al mismo tiempo, por las
características de mercantilización del arte, el MALBA se toma el derecho de
volver a contextualizar la obra en el espacio público, para promocionar la
muestra. La obra es tomada de la calle como influencia para ser introducida en
el espacio de arte, que al mismo tiempo, la coloca en la calle nuevamente,
cambiando su género de artístico a publicitario.
Podemos tomar a “Bye Bye American Pie” como un “espacio para
el pensamiento”, una muestra visual y argumentación crítica, un montaje de
obras de diversos autores que apuntan a una crítica social desde un punto de
vista psicológico, perturbador. Un “pensamiento en imágenes” que propicia el posicionamiento
conceptual no lineal. En palabras de Wittgenstein “de lo que no se puede
hablar, es preciso callar, pero es preciso exponerlo”. Estamos en democracia,
podemos hablar y criticar abiertamente dentro de los márgenes institucionales
hasta cierto punto, y también podemos exponer, y exponer es mucho más que
hablar ya que la disposición de las obras genera relaciones conceptuales que
establecen vínculos más dinámicos y variables que el discurso hablado, nos
permite dotar a la realidad de una legibilidad, pero sin necesidad de cerrar el
círculo, de clausurar las interpretaciones con una última palabra.
Son muchos los medios expresivos que se cruzan en la
muestra: los ya mencionados collages de Kruger, y además me interesa destacar a
las ilustraciones de Jean-Michel Basquiat, representaciones pictóricas manuales, abstracciones de primer grado, ya
que abstraen directamente del mundo concreto; las fotografías de Nan Goldin y
Larry Clark, ambas de alto impacto visual y psicológico por la violencia transmitida.
Ambos hacen uso de la fotografía como imagen maquínica, abstracciones de tercer
grado, imágenes cargadas de conceptos, no solo su uso es como imagen
instantánea, “espejo de la realidad” maquínico, sino también conceptualmente
establece un discurso transformador de la realidad, y en tercer lugar, funciona
como index, haciendo referencia a un modelo real que estuvo presente en un
momento dado como huella real y patente como signos unidos lumínicamente por
conexión física. En el caso de Goldin, el uso de la fotografía a modo de
instantánea y captura de un instante de personajes conocidos de la autora (desconocidos
para nosotros) connota la identidad, su búsqueda, la sexualidad: lo masculino,
femenino, andrógino. Expresa su miedo a la autofragmentación y esto lo muestra
a través del uso del encuadre del cuerpo, del campo y lo que deja fuera de
campo. Además sus fotografías son expuestas no como positivos sino como ploteos
de alta definición y a través del simulacro de proyección de diapositivas, a
modo audiovisual y hasta emulando el sonido de cambio de una diapositiva a la
otra. Por su parte los positivos de Clark, usan este carácter de la fotografía
como index, como objeto documental de la subcultura de la juventud violenta y
adicta a las drogas, pero construyendo sentido de la degradación, la sexualidad
y la violencia patológica de la cultura norteamericana.
Como cierre conceptual de la exposición, encontramos la obra
mecánica de Paul McCarthy: “Train, mechanical” que con su sonido “biomecánico”
nos intriga desde el principio (su estridente sonido inunda la sala expositiva
durante todo el recorrido) y augura lo peor y nos llena de incertidumbres por
su origen hasta que finalmente se devela el misterio al ver la instalación
escultórica animatrónica que nos muestra al ex Presidente norteamericano, George
W. Bush por duplicado copulando con cerdos de silicona. Fusiona el impulso
sexual y de muerte en una escultura mecánica cómica y horrorosa, tal vez presentándonos
al gran responsable (o al menos la cara más visible) de tanta degradación y
violencia en la cultura norteamericana.
En la Exposición no está permitido tomar fotos de las obras,
tal derecho reservado es más propio de preocupaciones comerciales y de
propiedad intelectual que de un espacio de arte y pensamiento abiertos como
tal. En su mayoría son obras que se pueden reproducir ilimitadamente por sus
cualidades de concepción maquínica ¿Es motivo de preocupación para el espacio
de arte esta pérdida del “aura” de las obras, o es que la posesión maquínica de
las imágenes por nuestra cuenta atenta contra su interés de comercializarnos
sus propias reproducciones legales?
Escaleras mecánicas, grandes pasillos, recorridos
prefigurados, espacio comercial de venta de mercancías, grandes marcas y medios
masivos de comunicación como auspiciantes, sponsors y promotores del desarrollo cultural
por un interés y rédito económico. Ya desde la entrada vemos los ploteos
anunciando las exposiciones disponibles, como si fuera una gran vidriera
comercial mostrando los saldos; carteles publicitarios apropiándose de las
obras en la esquina reconfigurando el mensaje y los códigos de comunicación: el
traspaso de lo artístico a lo comercial, publicitario. Todo esto encuentra un
gran paralelismo en un espacio pensado para el consumo, también dirigido a
individuos de alto poder adquisitivo, como es el shopping Paseo Alcorta, a
metros del MALBA. Lo que es arte es determinado por quien tiene el Poder, por
quién maneja los medios de emisión y difusión. El arte está en venta, y ellos le
ponen el precio.
P.D: Me interesó en el escrito hablar en profundidad de
ciertas obras, sin tener que mostrarlas a todas desde las imágenes, donde me
ocupé más de reforzar el concepto del espacio de arte como lugar comercial.
| Imagen 1: Descontextualizando el mensaje. |
| Imagen 2: La "vidriera" de arte. |
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| Imagen 3: Espacio comercial de arte. |
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| Imagen 4: Lo primero es el "gift shop", souvenires de arte. |


V+
ResponderEliminarEl análisis del recorrido es muy rico, sobre todo el de las obras y la muestra, donde aplicás muy bien numerosos conceptos.
Para enriquecerlo aun más, podrías pensar también como aplicar la ideas ideas al afuera, haciendo una lectura transversal de los conceptos, no solo aplicándolos a la exposición.
Respecto a las imágenes, todavía aparecen de modo ilustrativo de lo que analizás en el texto, no trabajandolas conceptualmente. En la 3, donde hay una búsqueda, me parece que todavía hay un pasaje "literal" de la idea de la relación afuera/adentro respecto a lo comercial (quedando como una mera superposición), podrías pensar la idea trabajando profundidad de campo, encuadre, etc. Por ejemplo, trabajando la idea de reflejo que aparece en el texto.
Mariel-