miércoles, 20 de junio de 2012

Entrega Final, Pre Entrega Final Definitiva – Cristian Borquez.


Recorrido (Qué):

La locación urbana específica a recorrer y analizar se encuentra en el barrio de la Recoleta , cercando como objeto de análisis al Buenos Aires Design, como centro comercial y foco de generación de tendencias y objetos de placer. Se verán también (pero con menor intensidad) otros lugares que apunten al mismo público y la misma temática de apropiación artística con fines comerciales.


Medio (Cómo):

El medio seleccionado para dar cuenta del análisis gráfico será la Fotografía digital, y cuando sea pertinente el uso de fotomontajes para dar cuenta de operaciones retóricas que tal vez no sean perceptibles con una sola imagen. Pero sobre todo, el objetivo es tomar fotografías significativas que aporten luz a la temática conceptual, a través del uso de encuadres, lo que queda fuera o dentro de campo, la temporalidad “estática” de la fotografía, que nos permite analizar con detalle ese “instante congelado”.


Justificación conceptual (Por qué):

Al recorrer el área seleccionada vemos con más pertinencia como los sectores económicos influyentes en el poder y las decisiones y elecciones crean su propia idea de lo que es el arte y el diseño. En fin, vemos como se apropian de estos conceptos de “lifestyle”, “Diseño”, “buen Arte”,  con pretensiones de ser elementos de vanguardia, pero no terminan siendo más que mercancías. Al internarnos en el Buenos Aires Design, donde aquí el diseño es artificial en términos de Flusser porque el Diseñador, al ser un artífice, crea formas para engañar a la naturaleza, creando su propia imagen del mundo, su reproducción y percepción de él se retroalimentan, pudiendo creerse su propia mentira. En un contexto socioeconómico como es el barrio de Recoleta, la necesidad de estatus y diferenciación social marcan un fuerte parámetro de lo que debe cumplir el diseño y el arte para satisfacer estas necesidades.

Objetos con diseño como carácter de valor agregado, hechos para hacer confluir arte y técnica, y cobrar más por ello, porque el “usuario” de estas mercancías puede y está dispuesto a pagar de más, a pagar para apropiarse de esta “aura” que el “buen diseño” puede proporcionarle para no pensar en las angustias y falencias de la vida social, a través de mercancías de producción y reproducción industrial. La sociedad actual aún sigue teniendo esperanzas en el arte y la técnica como fuentes de valores, y es por eso que vemos como incluso personas de recursos económicos limitados se esfuerzan para lograr conseguir algunas de estas piezas de cultura, porque les permiten posicionarse mejor con respecto a otros en la escala social y conseguir un mayor estatus. “Todo se cifra en el dinero, en hacer dinero para superar la ansiedad. La ansiedad básica con que juega la publicidad es el temor de que, al no tener nada, no eres nada (…) El dinero es vida”.

Vemos como Algunos locales se autoproclaman como “Centros de Diseño”, lugares del “Buen Diseño”, y garantía de calidad de vida. Sabemos que como cultura, esto es un auto engaño, ya que estos lugares nos ofrecen sus productos para mejorar nuestra condición humana a través de lo “arti-ficial”. Y su poder para lograrlo se basa en su función como “Maquinaria” económica dominante, teniendo presencia en medios de comunicación masiva. Creando un espacio artificial a través de la naturalización de un concepto predefinido socialmente de “hogar”, podemos ver como una puesta en escena de “hogar” es plantada en medio de un espacio diseñado como vidriera. Situación que vemos replicada en todos los locales, pero al mismo tiempo una “vidriera” que separa pero busca integrar interior/exterior son las ventanas que nos trasladan visualmente hasta el barrio, donde podemos percibir mucha vegetación, que artificialmente es “diseñada” y reproducida en el interior del shopping, buscando generar un clima más “natural” entre tanta artificialidad.

La escalera mecánica nos separa del exterior, de la calle y el bullicio, reemplazándola por música funcional, electrónica. Se distinguen dos “layers”, dos capas urbanas entre el adentro y el afuera. Aislando y uniendo las capas simultáneamente, dos mundos separados. Generando un espacio en cuyo objetivo es vender, no exponer, aunque para ello se han de exponer las mercancías de manera estética, para causar mayor deseo de compra. Aquí no hay intención artística de “mirar y observar la realidad que le rodea”, sino de proponer e imponer una propia realidad demarcada por los estándares económicos y comerciales que no admite inclusiones, solo exclusiones, de acuerdo a lo que esté de moda, se establecerá su flujo de renovación. Pero esta división interior/exterior, no separa temáticamente lugares cercanos con similares propuestas de estilo de vida y de apropiación artística con fines comerciales, por ejemplo el bar “Modena Design”, a metros del Buenos Aires Design, se apropia del hombre de Vitrubio de Leonardo Da Vinci en su identidad visual para simular una relación indicial con el “alto arte”.

La “confianza en los logos”, en el atractivo de las marcas y en la fe que la sociedad de consumo deposita en ellas para alcanzar una vida mejor posicionada socialmente, parece ser el mal de estos tiempos. La tecnología es usada para mejorar estéticamente a escala de reproducción industrial, objetos de diseño “exclusivo” protegido paradójica y arduamente de la copia y de las cámaras de los “trend searchers”. El uso de cámaras fotográficas se encuentra prohibido en el sector de vidrieras, tal vez bucando resguardar una falsa “aura” que estos objetos industriales infinitamente reproducibles ni siquiera poseen, justificándose en “motivos de seguridad”. Ni las publicidades o logos se nos es permitido fotografiar, piezas de diseño, pero tratadas como de “arte”, como parte de una “exposición” en la que no podemos apropiarnos maquínicamente de esas imágenes; porque aquí la marca vale tanto o más que los productos en sí “Lo principal que producen estas empresas, no son cosas, sino imágenes de sus marcas”. Pero el que roba a un ladrón… Muchas de sus “apropiaciones artísticas” son adaptaciones descaradas de obras artísticas que nada tienen que ver con su uso fetiche, como los relojes derretidos de “la persistencia de la memoria”, de Dalí. O el uso totalmente kitsch del “efecto oro”, que busca transformar, por ejemplo, griferías de baño en refinadas obras ornamentales como aves esculpidas o un león como llamador de puerta. Es sabido, desde hace siglos el oro cautiva a todas las clases sociales, y quién lo posea, posee también un alto estatus socioeconómico. Lo kitsch es este simulacro, de tener como “obras de arte” objetos industriales con una funcionalidad totalmente distinta, además de el valor de las apariencias, ya que no importa si es oro verdadero o solo enchapado dorado, sino el efecto de engaño, de creerse la propia mentira. Algo similar encontramos en el exterior, en las terrazas pero con intensión más tradicional, decorativa más que artística, donde vemos estatuas (como las que encontraríamos en el cementerio del mismo barrio) rodeadas de una arquitectura que les es ajena y esquiva, puestas para “dar con la talla” de un lugar con estilo y clase; también una fuente, pero ornamentada con esculturas de ángeles, con el detalle de que ni agua nos ofrece. Esculturas que pertenecen simbólicamente al arte europeo, con el que las clases altas de este país, y en este barrio, buscan identificarse. El uso de esculturas a modo de “cita” del pasado, para aumentar su seducción, y su apego cultural con un tipo de arte en específico que responde a su ideología. “el arte es un signo de opulencia; se encuadra en la buena vida; forma parte del mobiliario que el mundo atribuye al rico”, según John Berger en “modos de ver”.

Cultura de consumo propia de los noventas, la era del champagne. Escena que parece ser recreada y añorada por muchos, encuentra su fiel reflejo en las vidrieras de algún local. Mundo que aún persiste no sólo en las memorias, sino también reflejada por la publicidad, que nos ofrece la entrada a este mundo al alcance del deseo: “Este algo más nos hará más ricos de alguna manera, aunque en realidad seremos más pobres por habernos gastado nuestro dinero”. La publicidad nos impulsa a realizar esta trasformación, para a través de las apariencias, mostrarnos como seres transformados y envidiables a través de la artimaña publicitaria de la fascinación.




Categoría 1: Marcas y diseño

Uso tipográfico transmitiendo "valores" comerciales.

Logos y marcas: marcando y definiendo territorios.

Categoría 2: Interior shopping, vidriera y productos














  Categoría 3: Relación interior / exterior



















miércoles, 13 de junio de 2012

Entrega Final, Pre Entrega Final – Cristian Borquez.


Recorrido (Qué):

La locación urbana específica a recorrer y analizar está delimitada por el reducto artístico de Recoleta que agrupa los espacios circundantes a Plaza Francia: Centro Cultural Recoleta y el Buenos Aires Design; Marcando una las diferencias expositivas entre arte y diseño y sus relaciones.


Medio (Cómo):

El medio seleccionado para dar cuenta del análisis gráfico será la Fotografía digital, y cuando sea pertinente el uso de fotomontajes para dar cuenta de operaciones retóricas que tal vez no sean perceptibles con una sola imagen. Pero sobre todo, el objetivo es tomar fotografías significativas que aporten luz a la temática conceptual, a través del uso de encuadres, lo que queda fuera o dentro de campo, la temporalidad “estática” de la fotografía, que nos permite analizar con detalle ese “instante congelado”.


Justificación conceptual (Por qué):

Al recorrer el área seleccionada vemos con más pertinencia como los sectores económicos influyentes en el poder y las decisiones y elecciones crean su propia idea de lo que es el arte y el diseño. En fin, vemos como se apropian de estos conceptos de “lifestyle”, “Diseño”, “buen Arte”,  con pretensiones de ser elementos de vanguardia, pero no terminan siendo más que mercancías. Al internarnos en el Buenos Aires Design, donde aquí el diseño es artificial en términos de Flusser porque el Diseñador, al ser un artífice, crea formas para engañar a la naturaleza, creando su propia imagen del mundo, su reproducción y percepción de él se retroalimentan, pudiendo creerse su propia mentira. En un contexto socioeconómico como es el barrio de Recoleta, la necesidad de estatus y diferenciación social marcan un fuerte parámetro de lo que debe cumplir el diseño y el arte para satisfacer estas necesidades.
Objetos con diseño como carácter de valor agregado, hechos para hacer confluir arte y técnica, y cobrar más por ello, porque el “usuario” de estas mercancías puede y está dispuesto a pagar de más, a pagar para apropiarse de esta “aura” que el “buen diseño” puede proporcionarle para no pensar en las angustias y falencias de la vida social, a través de mercancías de producción y reproducción industrial. La sociedad actual aún sigue teniendo esperanzas en el arte y la técnica como fuentes de valores, y es por eso que vemos como incluso personas de recursos económicos limitados se esfuerzan para lograr conseguir algunas de estas piezas de cultura, porque les permiten posicionarse mejor con respecto a otros en la escala social y conseguir un mayor estatus.
Vemos como Algunos locales se autoproclaman como “Centros de Diseño”, lugares del “Buen Diseño”, y garantía de calidad de vida. Sabemos que como cultura, esto es un auto engaño, ya que estos lugares nos ofrecen sus productos para mejorar nuestra condición humana a través de lo “arti-ficial”. Y su poder para lograrlo se basa en su función como “Maquinaria” económica dominante, teniendo presencia en medios de comunicación masiva. Creando un espacio artificial a través de la naturalización de un concepto predefinido socialmente de “hogar”, podemos ver como una puesta en escena de “hogar” es plantada en medio de un espacio diseñado como vidriera. Situación que vemos replicada en todos los locales, pero al mismo tiempo una “vidriera” que separa pero busca integrar interior/exterior son las ventanas que nos trasladan visualmente hasta el barrio, donde podemos percibir mucha vegetación, que artificialmente es “diseñada” y reproducida en el interior del shopping, buscando generar un clima más “natural” entre tanta artificialidad.
La escalera mecánica nos separa del exterior, de la calle y el bullicio, reemplazándola por música funcional, electrónica. Se distinguen dos “layers”, dos capas urbanas entre el adentro y el afuera. Aislando y uniendo las capas simultáneamente, dos mundos separados. Generando un espacio en cuyo objetivo es vender, no exponer, aunque para ello se han de exponer las mercancías de manera estética, para causar mayor deseo de compra. Aquí no hay intención artística de “mirar y observar la realidad que le rodea”, sino de proponer e imponer una propia realidad demarcada por los estándares económicos y comerciales que no admite inclusiones, solo exclusiones, de acuerdo a lo que esté de moda, se establecerá su flujo de renovación.
Paradójicamente, estos esfuerzos de “exponer” estéticamente para promover deseo es algo que no vemos tan bien reflejado en un espacio de arte y exposición como es el Centro Cultural Recoleta. Durante la última semana, se realizó la quinta edición del festival Ciudad Emergente, donde el diseño audiovisual y gráfico se apropió del espacio expositivo: las salas expositivas fueron reemplazadas por pantallas de LCD, vinilos pegados en las paredes, ploteos y hasta portadas de CD’s. Generándose situaciones no esperables de un espacio de arte como por ejemplo un espacio de peluquería “en vivo”, o niños jugando al Guitar Hero” en pantalla gigante. Sólo 2 salas conservaron su idea de espacio expositivo de arte tradicional, una de ellas, la muestra “Polaridades”, de Fernando Canovas y una muestra de Arquitectura Argentina. Ambas producen apropiaciones tanto artísticas y de diseño acerca del espacio urbano, cómo nos relacionamos y transformamos el espacio interior para sobrevivir en el exterior, la forma en la que construimos espacios y nos edificamos socialmente. Ya sea desde un simple esbozo o croquis de un arquitecto, o desde una obra artística pictórica tradicional donde la apropiación de líneas y planos que trazan dimensiones y espacios que nos recuerdan a planos arquitectónicos, vemos esta conceptualización del espacio urbano desde el punto de vista del arte y el diseño.
























lunes, 4 de junio de 2012

Entrega Final, Pre Entrega 3 – Cristian Borquez.

Recorrido (Qué):

La locación urbana específica a recorrer y analizar está delimitada por el reducto artístico de Recoleta que agrupa los espacios circundantes a Plaza Francia: Centro Cultural Recoleta, la feria de artistas, el Buenos Aires Design. El Museo Nacional de Bellas Artes será tomado como parte del recorrido a modo de reseña, ya que ha sido analizado anteriormente, además el lugar no permite tomar fotografías dentro del establecimiento, así que solo lo tomaré en cuenta cuando sea pertinente para el desarrollo teórico, por ser un importantísimo aparato del Estado de exposición artística, en relación con la ciudad, específicamente con relación al contexto social y económico del barrio.


Medio (Cómo):

El medio seleccionado para dar cuenta del análisis gráfico será la Fotografía digital, y cuando sea pertinente el uso de fotomontajes para dar cuenta de operaciones retóricas que tal vez no sean perceptibles con una sola imagen. Pero sobre todo, el objetivo es tomar fotografías significativas que aporten luz a la temática conceptual, a través del uso de encuadres, lo que queda fuera o dentro de campo, la temporalidad “estática” de la fotografía, que nos permite analizar con detalle ese “instante congelado”.


Justificación conceptual (Por qué):

Al recorrer el área seleccionada vemos con más pertinencia como los sectores económicos influyentes en el poder y las decisiones y elecciones crean su propia idea de lo que es el arte y el diseño. En fin, vemos como se apropian de estos conceptos de “lifestyle”, “Diseño”, “buen Arte”,  con pretensiones de ser elementos de vanguardia, pero no terminan siendo más que mercancías. Así es como pasamos de ver algunas manifestaciones artísticas de carácter escultórico en la vía pública (como vemos en la Imagen 3) a internarnos en el Buenos Aires Design, donde aquí el diseño es tratado en términos de Flusser como “tendencia a lo artificioso”: objetos con diseño como carácter de valor agregado, hechos para hacer confluir arte y técnica, y cobrar más por ello. La sociedad actual aún sigue teniendo esperanzas en el arte y la técnica como fuentes de valores, y es por eso que vemos como incluso personas de recursos económicos limitados se esfuerzan para lograr conseguir algunas de estas piezas de cultura, porque les permiten posicionarse mejor con respecto a otros en la escala social y conseguir un mayor estatus.
Vemos como Algunos locales se autoproclaman como “Centros de Diseño”, lugares del “Buen Diseño”, y garantía de calidad de vida. Sabemos que como cultura, esto es un auto engaño, ya que estos lugares nos ofrecen sus productos para mejorar nuestra condición humana a través de lo “arti-ficial”. Y su poder para lograrlo se basa en su función como “Maquinaria” económica dominante, teniendo presencia en medios de comunicación masiva. Cosa que no pasa por ejemplo, con los feriantes de la Feria de Artesanos de Plaza Francia, que al no tener la misma difusión, masividad o avidez del público por consumir su arte, éste termina relegado a un segundo plano, como “bajo arte”, artesanía, o mero sitio turístico donde comprar souvenirs.
Una escalera mecánica nos separa del exterior, de la calle y el bullicio, reemplazándola por música funcional, electrónica. Se distinguen dos “layers”, dos capas urbanas entre el adentro y el afuera (como podemos ver en la imagen 4) así como similar escalera nos transportaba en el recorrido expositivo del antes visitado MALBA. Pero aquí la misión es vender, no exponer, aunque para ello se han de exponer las mercancías de manera estética, para causar mayor deseo de compra. Aquí no hay intención artística de “mirar y observar la realidad que le rodea”, sino de proponer e imponer una propia realidad demarcada por los estándares económicos y comerciales que no admite inclusiones, solo exclusiones, de acuerdo a lo que esté de moda, se establecerá su flujo de renovación.
Los medios maquínicos, en el interior de lugares como este, estarán dispuestos o bien como mercancía o como elementos de vigilancia, de poder, como las cámaras de vigilancia de circuito cerrado. Técnica en cuanto a creación de mercancías, como elementos industriales, de producción y reproducción masiva, que después se intentan vender como piezas semi-artísticas por su valor agregado de haber sido diseñadas.
En la Imagen 5, vemos como, a modo de búsqueda de “aire”, una apropiación artística urbana del puente que nos lleva hacia la Facultad de Abogacía. La necesidad artística y expresiva busca abrirse paso entre tanta mercancía y hacer un poco más ameno el recorrido visual urbano.




Imagen 1

Imagen 2

Imagen 3

Imagen 4

Imagen 5