miércoles, 13 de junio de 2012

Entrega Final, Pre Entrega Final – Cristian Borquez.


Recorrido (Qué):

La locación urbana específica a recorrer y analizar está delimitada por el reducto artístico de Recoleta que agrupa los espacios circundantes a Plaza Francia: Centro Cultural Recoleta y el Buenos Aires Design; Marcando una las diferencias expositivas entre arte y diseño y sus relaciones.


Medio (Cómo):

El medio seleccionado para dar cuenta del análisis gráfico será la Fotografía digital, y cuando sea pertinente el uso de fotomontajes para dar cuenta de operaciones retóricas que tal vez no sean perceptibles con una sola imagen. Pero sobre todo, el objetivo es tomar fotografías significativas que aporten luz a la temática conceptual, a través del uso de encuadres, lo que queda fuera o dentro de campo, la temporalidad “estática” de la fotografía, que nos permite analizar con detalle ese “instante congelado”.


Justificación conceptual (Por qué):

Al recorrer el área seleccionada vemos con más pertinencia como los sectores económicos influyentes en el poder y las decisiones y elecciones crean su propia idea de lo que es el arte y el diseño. En fin, vemos como se apropian de estos conceptos de “lifestyle”, “Diseño”, “buen Arte”,  con pretensiones de ser elementos de vanguardia, pero no terminan siendo más que mercancías. Al internarnos en el Buenos Aires Design, donde aquí el diseño es artificial en términos de Flusser porque el Diseñador, al ser un artífice, crea formas para engañar a la naturaleza, creando su propia imagen del mundo, su reproducción y percepción de él se retroalimentan, pudiendo creerse su propia mentira. En un contexto socioeconómico como es el barrio de Recoleta, la necesidad de estatus y diferenciación social marcan un fuerte parámetro de lo que debe cumplir el diseño y el arte para satisfacer estas necesidades.
Objetos con diseño como carácter de valor agregado, hechos para hacer confluir arte y técnica, y cobrar más por ello, porque el “usuario” de estas mercancías puede y está dispuesto a pagar de más, a pagar para apropiarse de esta “aura” que el “buen diseño” puede proporcionarle para no pensar en las angustias y falencias de la vida social, a través de mercancías de producción y reproducción industrial. La sociedad actual aún sigue teniendo esperanzas en el arte y la técnica como fuentes de valores, y es por eso que vemos como incluso personas de recursos económicos limitados se esfuerzan para lograr conseguir algunas de estas piezas de cultura, porque les permiten posicionarse mejor con respecto a otros en la escala social y conseguir un mayor estatus.
Vemos como Algunos locales se autoproclaman como “Centros de Diseño”, lugares del “Buen Diseño”, y garantía de calidad de vida. Sabemos que como cultura, esto es un auto engaño, ya que estos lugares nos ofrecen sus productos para mejorar nuestra condición humana a través de lo “arti-ficial”. Y su poder para lograrlo se basa en su función como “Maquinaria” económica dominante, teniendo presencia en medios de comunicación masiva. Creando un espacio artificial a través de la naturalización de un concepto predefinido socialmente de “hogar”, podemos ver como una puesta en escena de “hogar” es plantada en medio de un espacio diseñado como vidriera. Situación que vemos replicada en todos los locales, pero al mismo tiempo una “vidriera” que separa pero busca integrar interior/exterior son las ventanas que nos trasladan visualmente hasta el barrio, donde podemos percibir mucha vegetación, que artificialmente es “diseñada” y reproducida en el interior del shopping, buscando generar un clima más “natural” entre tanta artificialidad.
La escalera mecánica nos separa del exterior, de la calle y el bullicio, reemplazándola por música funcional, electrónica. Se distinguen dos “layers”, dos capas urbanas entre el adentro y el afuera. Aislando y uniendo las capas simultáneamente, dos mundos separados. Generando un espacio en cuyo objetivo es vender, no exponer, aunque para ello se han de exponer las mercancías de manera estética, para causar mayor deseo de compra. Aquí no hay intención artística de “mirar y observar la realidad que le rodea”, sino de proponer e imponer una propia realidad demarcada por los estándares económicos y comerciales que no admite inclusiones, solo exclusiones, de acuerdo a lo que esté de moda, se establecerá su flujo de renovación.
Paradójicamente, estos esfuerzos de “exponer” estéticamente para promover deseo es algo que no vemos tan bien reflejado en un espacio de arte y exposición como es el Centro Cultural Recoleta. Durante la última semana, se realizó la quinta edición del festival Ciudad Emergente, donde el diseño audiovisual y gráfico se apropió del espacio expositivo: las salas expositivas fueron reemplazadas por pantallas de LCD, vinilos pegados en las paredes, ploteos y hasta portadas de CD’s. Generándose situaciones no esperables de un espacio de arte como por ejemplo un espacio de peluquería “en vivo”, o niños jugando al Guitar Hero” en pantalla gigante. Sólo 2 salas conservaron su idea de espacio expositivo de arte tradicional, una de ellas, la muestra “Polaridades”, de Fernando Canovas y una muestra de Arquitectura Argentina. Ambas producen apropiaciones tanto artísticas y de diseño acerca del espacio urbano, cómo nos relacionamos y transformamos el espacio interior para sobrevivir en el exterior, la forma en la que construimos espacios y nos edificamos socialmente. Ya sea desde un simple esbozo o croquis de un arquitecto, o desde una obra artística pictórica tradicional donde la apropiación de líneas y planos que trazan dimensiones y espacios que nos recuerdan a planos arquitectónicos, vemos esta conceptualización del espacio urbano desde el punto de vista del arte y el diseño.
























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